ASOCIACIÓN de AMIGOS del PUEBLO SAHARAUI de ÁVILA

 

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Vacaciones en Paz


 

"Vacaciones en Paz 2010"

 

# Días 26, 28 y 29 de junio de 2010: Acaban de llegar a Castilla y León y a Ávila los niños y niñas del programa de este año 2010. Han llegado bien.

A Ávila han venido 10 niños y niñas (6 niñas y 4 niños). Les deseamos que pasen un buen verano con las familias españolas y en especial con las abulenses.

Gracias a todos.

 


 

Los niños y niñas saharauis soportan en los Campamentos de Refugiados de Tinduf, en la zona más inhóspita y dura del desierto del Sáhara, más de 50ºC de calor durante el verano, las mayores tormentas de arena y un ambiente pre-bélico insostenible.

 

 

Hasta tal punto es así, que no pueden salir de las jaimas a jugar durante el día y se lo pasan bajo mantas humedecidas, adormecidos, sin apenas moverse.

 

 

Ahora, durante dos meses, podemos volver a evitarles ese suplicio y permitir que respiren sin agobio, al aire libre, que jueguen sobre la hierba fresca en pleno día, sin mantas humedecidas encima y en paz.


    El Programa "Vacaciones en Paz" es un proyecto de acogida temporal de menores saharauis que se viene desarrollando desde 1.996 y permite que, durante los meses de Julio y Agosto, niños y niñas de 7 a 13 años salgan de los Campamentos de Refugiados saharauis de Tinduf y vengan a España (y en los últimos años a otros países europeos) acogidos por familias españolas que les tratan como a uno más de la casa.


    Este programa se lleva a cabo por las Asociaciones de Amigos del Pueblo Saharaui de cada provincia española en colaboración con la Delegación Nacional saharaui y las Delegaciones saharauis en las distintas Comunidades Autónomas, con los siguientes objetivos:


1. Evitar a estos niños y niñas saharauis las altas temperaturas del desierto y las tormentas de arena que tanto daño les hacen, sobre todo en ojos, dientes, garganta y oídos.
2. Hacerles revisiones médicas que detecten y corrijan problemas de salud en los órganos mencionados ya que vienen vacunados y no suelen presentar otras patologías.
3. Suplir las carencias nutricionales necesarias para que, a su vuelta, sus familias biológicas consigan sacarles adelante.
4. Mantener y estrechar los lazos culturales entre ambos pueblos, ya que no podemos olvidar que son nuestros hermanos y fueron tan españoles como nosotros hace 26 años.
5. Establecer y consolidar relaciones de amistad y cooperación entre las familias que les permita sobrevivir.
6. Contribuir a reparar la deuda histórica, patriótica y humana que tenemos contraída con ellos todos los españoles.
7. Concienciarnos de su situación y presionar a nuestro gobierno para que asuma su responsabilidad y apoye la realización del Referéndum decretado por la O.N.U. que ahora se pretende incumplir.


    Cuando los niños llegan a Ávila les duchamos, les cambiamos de ropa y les damos de comer para presentarles a las familias con la dignidad y limpieza que todo ser humano debe tener. También les damos a las familias nuevas una guía con consejos prácticos orientativos para un mejor entendimento de los niños y las dificultades iniciales. Aquí apuntamos unas notas sueltas de la experiencia acumulada en estos años que esperamos os sean de utilidad:


1. Son niños con carencias materiales pero no afectivas. Aunque se encariñen aquí, quieren mucho a sus familias saharauis y quieren volver con ellas.
2. Están escolarizados desde los 3 años y son muy sociables. Aunque se enfaden, luego vuelven a su simpatía habitual.
3. Al principio no comen mucho porque allí solo hacen una comida al día. Luego van admitiendo más alimentos.
4. No hay que consentirles todo, sino explicarles con cariño pero con firmeza lo que no pueda ser. No pasa nada si lloran un poco.
5. Hay que hacerles entender el peligro de los coches, las escaleras, los ascensores, los enchufes y todo lo que allí no tienen y desconocen.
6. Debemos respetar su prohibición islámica de no comer cerdo.
7. Por orgullo dicen saber nadar y montar en bici. Hay que comprobarlo antes de tener un disgusto.
8. Hay que controlarles las llamadas telefónicas, las golosinas, el dinero de bolsillo y el juego en las máquinas recreativas porque no tienen el sentido occidental del tiempo y del valor del dinero.

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